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Vista del mar y castillo de Peñíscola

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Peñíscola, la ciudad del «Papa Luna»

Peñíscola es una fortaleza medieval, con un castillo magníficamente conservado, emplazado en una rocosa península que se adentra en el mar. En ella está ubicada la ciudad antigua, protegida por unas murallas medievales que la rodean parcialmente, debido a que por el lado del mar, unos enormes acantilados hacen las veces de impenetrable protección natural. Posee título de Ciudad desde 1707.

En toda la historia, tan sólo tres ciudades en el mundo han sido Sede Pontificia: Peñíscola, junto con Roma y Avignon.

En la actualidad Peñíscola es uno de los centros turísticos más atractivos de la costa mediterránea. Los visitantes, al llegar a la ciudad, lo primero que ven es la impresionante mole del castillo. Se puede disfrutar durante muchos meses al año de sus cálidas aguas. Parajes naturales como la Sierra Irta, (paraíso para ciclistas y senderistas) y de sus calitas e inmensas playas, además de otras ofertas de ocio que hacen las delicias de toda la familia y de los jóvenes.

Acogedora y majestuosa, con su recortada silueta adentrándose en las aguas del Mediterráneo, Peñíscola nos invita a pasear por sus calles milenarias y adentrarnos en su historia dejando sentir la fascinación de tiempos pasados. Hoy Peñíscola es una villa marinera en la que se han sabido mantener las costumbres y tradiciones, acogiendo al viajero e invitándole a vivir la luz y la intensidad del Mediterráneo en éste lugar privilegiado.

Nuestro hotel es céntrico, está muy bien situado, frente a la playa Norte, disfrutando la mayoría de las habitaciones de unas hermosas vistas al mar y a la histórica fortaleza y Castillo de Peñíscola, del cual nos separan apenas 200 metros y el resto a una tranquila calle orientada hacia el oeste hacia el lado de la montaña. Será un placer hospedarles.

Torre Badum en la Sierra de Irta
Campanario del Papa Luna en Peñíscola
Calle en el casco antiguo de Peñíscola